Los principios de Hakomi

Hakomi fusiona conceptos de filosofía oriental con técnicas de la psicoterapia corporal.
Los principios de Hakomi
La clave de la práctica de Hakomi está en la actitud del ‘terapeuta’ o persona que te ayuda a conocerte mejor. El fundador Ron Kurtz la tituló ‘Loving Presence’:
“La ‘presencia amorosa’ es un estado de la mente que te permite estar calmado, amoroso y atento; sin preocupaciones ni distracciones, como si estuvieras fuera del tiempo… simplemente estando presente para el otro. Este estado mental hace que la relación se vuelva segura y apreciativa. El ‘cliente’ se vuelve testigo e incluso comprendido. La persona que ofrece presencia amorosa siente tranquilidad, espaciosidad y foco. Cuando nos entrenamos en este estado mental de presencia amorosa, nuestra prioridad es estar presentes y ser compasivos con nosotras mismas y con la persona que compartimos el momento.”

El Método Hakomi se basa en los siguientes principios:

  1. UNIDAD: Este principio nos recuerda que nada está separado y miramos los asuntos desde una perspectiva de totalidad intrínseca. La unidad nos recuerda la interconexión de todas las cosas, de toda la vida, de todos los eventos. Es holismo a escala universal. Como practicantes, la unidad nos recuerda la imagen cada vez más grande, el hecho de que estamos íntimamente conectadxs entre nosotrxs y conectadxs a nuestra cultura, nuestro entorno, nuestro mundo.
    Siendo conscientes de esta interconexión entre nosotrxs ponemos importancia en el estado de la mente en el que trabajamos.
  2. ORGANICIDAD: Hecho de que los sistemas vivos complejos, como los seres humanos, se autoorganizan y se dirigen a sí mismos. En el mundo psicoterapéutico, este impulso interno a veces se ha denominado tendencia actualizante. Esto significa que, como profesionales, podemos asumir que hay una energía positiva e inteligente, autodirigida y autocurativa en el trabajo dentro del cliente. Nuestra tarea es simplemente crear el entorno, el clima emocional que facilita la aparición de este impulso natural hacia la salud y el recuerdo de la integridad.
  3. HOLISMO: Se refiere a la complejidad y la interrelación de los sistemas orgánicos, incluidos los seres humanos, con nuestras mentes y cuerpos, corazones y almas. Es lo que nos permite leer la historia de vida de una persona holográficamente en su postura o tono de voz, inferir toda una infancia de un solo recuerdo, sospechar cierto núcleo, organizar creencias a partir de simples gestos o palabras repetitivas.
  4. NO VIOLENCIA: La no violencia es ser consciente del principio y la presencia de organicidad. Es el reconocimiento de que hay una forma natural en que la vida se desarrolla y se alinea con este proceso orgánico e inteligente. Como profesionales, esto significa que no tenemos agendas o intenciones propias que no estamos dispuestos a abandonar de inmediato si de alguna manera entran en conflicto con lo que está surgiendo del cliente. Significa que apoyamos las llamadas defensas del cliente (sus «comportamientos de gestión»); no ofrecemos consejos o interpretaciones; y no hacemos preguntas a menos que hacerlo sirva al cliente.
  5. MINDFULNESS: La atención plena se refiere a la comprensión de que el cambio real se produce a través de la conciencia, no del esfuerzo. Cuando somos realmente conscientes de nuestra experiencia, cuando tenemos lo que el enfoque (el trabajo de Eugene Gendlin) llama el «sentido corporal» de ella, nuestra experiencia revela naturalmente su significado inherente, y continúa evolucionando hacia una vida positiva y autodirigida. Como profesionales, confiamos en que si podemos ayudar al cliente en su experiencia somática en el momento presente, entonces su propia conciencia facilitará cualquier cambio o próximo paso que deba ocurrir.